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Obra Huésped Santa Rosa de Lima

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La producción de imágenes religiosas en el período colonial fue intensa y extensa. Estimulados por las ideas jesuíticas que se impusieron en el Concilio de Trento y que estimulaban la multiplicación de edificios, imágenes y ritos religiosos en el gran caudal de veneración de actores relacionados con el culto. 

Las principales órdenes religiosas se establecieron en América, tanto de varones como de mujeres. Lima era la capital de virreinato en el Alto Perú. Allí nació y murió la Santa que hoy nos ocupa y que en realidad se llamada Isabel Flores de Oliva, la cual se convertiría en una religiosa seglar de la orden de los dominicos.

Santa Rosa de Lima nació en 1586 y falleció en 1617. Por sus innumerables virtudes entre las que estaba el celibato, la penitencia, la caridad y la entrega a un mundo espiritual que finalmente la convirtió en esposa de Cristo. El desposorio místico fue celebrado en la Iglesia de Santo Domingo en Lima en 1617, unos meses antes de morir. El nombre Rosa fue adoptado a partir de su confirmación y después en la orden religiosa fue llamada Rosa de Santa María. El Papa Clemente IX la beatificó en 1668 y su sucesor la canonizó en 1671. Fue declarada patrona de América, Filipinas y las Indias Orientales. Ella fue la primera santa de América contemporánea del limeño afrodescendiente San Martín de Porres.

Tenemos en esta ocasión la presencia de un gran lienzo con la iconografía de esta Santa que alcanzó gran popularidad y por lo tanto hay imágenes suyas en distintos medios artísticos extendidos por Hispanoamérica. La tela presente es de gran calidad y la representa ligeramente arrodillada con hábito blanco y manto oscuro como corresponde a la orden de las dominicas. Sus ropajes están adornados con ribetes y estrellas de oro. Dos pequeños ángeles en lo alto y sobre nubes portan una corona de rosas sobre la cabeza de la santa.

A sus pies postrados está lo que parecería un donante acompañado de sus hijos, al lado izquierdo tres oferentes que hacen a su vez que la composición quede equilibrada. Una generosa guirnalda de rosas circunda la tela. 

Esperamos que esta pintura no sólo pueda ilustrar sobre la pintura religiosa en el período colonial, sino sobre la condición de la mujer en la dominación española. La obra puede datarse entre los siglos XVII y XVIII conocido también como el barroco en la pintura europea.

Miguel González
Curador
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