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Obra Huésped: Mimmo Paladino

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En la década de los años ochenta del siglo pasado surgió en varios escenarios una reacción radical frente al minimalismo y los conceptualismos. Se dio una práctica que fue llamada neo-expresionismo, transvanguardia y mala pintura indistintamente. Los principales focos fueron Italia y Alemania, pero este sentimiento y estética pronto fue acogido por distintos artistas en diversos lugares.

La transvanguardia italiana tuvo varios protagonistas como Francesco Clemente, Enzo Cuchi, Sandro Chia, Nicola de María y el artista que hoy nos ocupa Mimmo Paladino. Estos creadores han podido materializar su obra a través de la pintura, escultura, dibujo y trabajos gráficos. Con imágenes contundentes, contrastados colores y siempre tratando de alegorizar. Un crítico de arte italiano, Achille Bonito Oliva, agrupó a los artistas mencionados y vio en ellos puntos comunes, aunque también personalidades diferenciadas. Oliva los promocionó en la Bienal de Venecia y luego fueron proyectándose en distintos escenarios del mundo.

Mimmo Paladino nació en la población de Paduli en 1948. Estudió en el Liceo artístico en su ciudad natal. En los años 70 se interesa por la fotografía y hace con ella trabajos post-conceptuales. Luego acoge la pintura con una peculiar figuración expresivista. Realiza su primera exposición individual en 1976.

En 1980 es integrante del movimiento transvanguardia italiana. Los argumentos de Paladino giran en torno a animales extraños, personajes híbridos y distorsionados. Su trabajo referencia el arte Etrusco y el arte llamado primitivo. También aparece en su iconografía alusiones a la muerte a través de calaveras, osamentas, cruces, esqueletos. Se vale para ello de distintas técnicas y medios: tallas en madera, tondos, trípticos, mosaicos. En los personajes que aborda los rostros no tienen facciones, desinteresándose así por el retrato. Su obra gráfica es abundante y su escultura no solamente es en madera sino en metal.

La presente obra es una escultura en bronce, pieza única donde la forma dominante es una sombrilla en cuyo mástil podemos observar objetos, entre ellos un pequeño caballo. La obra de Paladino es sugerente, enigmática y desea generar intriga en el espectador.

Esperamos que este contacto con un artista italiano de la Transvanguardia pueda ampliar horizontes en el arte que nos es más contemporáneo.

Miguel González —Curador

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