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Exposición Virtual: Emma Reyes

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La obra de Emma Reyes no es muy conocida en Colombia porque ella realizó su carrera recorriendo el mundo. Vivió en Buenos Aires, Montevideo, en la selva de Paraguay. Ganó una beca de estudios y se trasladó a París. También estuvo en Washington y en ciudad de México donde conoció a Diego Rivera y Rufino Tamayo. En 1956 viaja a Israel invitada por el Instituto de Relaciones Culturales entre Iberoamérica y ese nuevo país. Allí exhibe en el nuevo museo Betzabe y en el museo de Tel Aviv. Regresó a Italia donde había estado ya en 1955. Fue a Estrasburgo y Bruselas. Desde 1968 se estableció en París.

En los años sesenta participó en el Salón de Artistas colombianos y realizó varias exhibiciones en Colombia, entre ellas una individual con 30 collages abstractos en la Biblioteca Luis Ángel Arango en 1968.

Emma Reyes nació en Bogotá en 1919. Aunque hizo cortos estudios en Buenos Aires y luego en París, se consideraba una artista autodidacta que había aprendido más de la vida que en los talleres formales. Su producción de variadas propuestas que oscilaron entre la figuración y la abstracción, incluyendo la pintura indigenista en su estancia en México, finalmente se decidió por la construcción de imágenes con una línea sinuosa que produjo flores, hortalizas y rostros.

En 1949 expuso 54 obras en la Galería Kleber de París. En 1951 exhibió en la galería Martignon en Nueva York y en la Unión Panamericana en Washington. En 1956 participó en la XXVIII Bienal de Venecia en el pabellón de extranjeros residentes en Italia. Exhibiciones que revelan no solo su nomadismo sino el interés que despertaba su trabajo. 

Emma Reyes era una mujer de gran energía y vitalidad. También de especial generosidad y compañerismo. Cuando se comienza a formar una comunidad artística de colombianos en París, ella guió y aconsejó a muchos de ellos. Allí estuvieron Luis Caballero, Darío Morales, Antonio Barrera, Saturnino Ramírez, Francisco Rocca, Gregorio Cuartas y muchos más. Su apartamento en la capital francesa fue punto de reunión y encuentro donde actuaba como cálida anfitriona.

Las obras presentes en esta exhibición fueron donadas por la autora a este museo y se concentran en desarrollar rostros, resueltas en su peculiar estilo con líneas abundantes y tupidas.  Son en tinta negra y sobre fondo claro.

Emma Reyes tuvo muchos amores, entre ellos un pintor futurista italiano y un beduino. Finalmente conoció a su médico con el cual se casó y fue el compañero hasta el final de su vida. Vivieron en Perigueux y en Burdeos, donde finalmente en 2003 fue a buscarla la muerte. Nueve años después de su fallecimiento apareció el libro Memorias por Correspondencia que se convirtió en un suceso. En 23 cartas a Germán Arciniegas la artista cuenta los comienzos de su infancia y adolescencia transcurridas sobre todo en un orfanato.  Los conmovedores y sinceros relatos a través de una narración fluida son otra cualidad de la personalidad de esta singular artista.

Miguel González —Curador

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