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Pop Art Norteamericano: Obra Gráfica

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Es indudablemente uno de los movimientos más potentes aparecidos al iniciarse la segunda mitad del siglo XX. Nació en Londres y allí fue llamado inicialmente neo-dadá. Pero pronto fue acogido en ciudades de la costa este y oeste de los Estados Unidos. Hoy queremos concentrarnos en estos artistas que estarán representados a través de la gráfica.

Seguramente el artista más visible de esta tendencia es Andy Warhol (Pisttburgh, 1928 – Nueva York, 1987) aquí representado con una impresión de la sopa Campbell, un ejemplo de su interés por los productos homologados y de consumo masivo. Igualmente tenemos la presencia del precursor del Pop en Nueva York Robert Rauschenberg (Texas, 1925 – Captiva, Florida, 2008) quien ejemplifica su trabajo a través de este collage donde da cuenta de la sociedad exaltada en la década del sesenta. La explosión de Roy Lichtenstein (Nueva York, 1923-1997) tipifica su estilo que recoge la estética del comics en cuanto a la línea dura o contorno preciso así como también las características del granulado.

El Love de Robert Indiana (New Castle, 1928 – Vinalhaven, Maine, 2018) se convirtió en emblemático de su época. Este trabajo caracteriza igualmente el uso de la palabra como un potente medio para comunicar ideas en el ámbito de las artes visuales. La producción de Jim Dine (Cincinnati, 1935) tipifica la presencia de los objetos cotidianos y en cierto modo vulgares que tanto entusiasmaron a los artistas de esta tendencia.

Complementan esta visión sobre el Pop las representaciones de cuerpos en tensión de Richard Lindner (Hamburgo, 1901 – Nueva York, 1978), el emblemático personaje de Ernest Trova (Clayton, Missouri, 1927 – 2009) que proyecta una larga sombra en un espacio metafísico. Los paisajes con economía de medios que resaltan la geometría y el color de Allan D’arcangello (Buffalo, 1930 – Nueva York, 1998), y el horizonte multicolor de Edward Ruscha (Omaha, Nebraska, 1937).

El tríptico de Robert Nelson (San Francisco, 1930 – 2012), en homenaje al escritor William Burroughs, es de manifiesto erotismo y de una figuración exaltada y ultrabarroca.

Contamos con la presencia de dos obras gráficas de la escultora Louise Nevelson (Pereiáslav-Khmelnytskyi 1899 – Nueva York 1988) quien trabajó con elementos encontrados y los ensambló, produciendo mediante estas acumulaciones piezas cuya presencia hacían pensar en altares e iconostasios. Su trabajo en relieve resuelto en plomo da una idea más clara de su propuesta estética.

El Pop-Art fue figurativo y realista, en oposición al expresionismo abstracto que dominaba la escena artística de ese momento. Fue testigo de la sociedad de consumo, la propaganda, el poder del cine, la fotografía y la televisión. Exaltó lo cotidiano y vulgar, al tiempo se encargó de sacralizar personalidades de la farándula más variada en la cual no sólo se incluían ídolos del cine, el deporte, el rock, la política, incluso príncipes y reyes, y sin dejar de lado a los personajes anónimos que lucharon en esa década por los derechos civiles y las minorías. El Pop Art fue una respuesta directa y franca a las expectativas de la “aldea global”. Sintonizó la atención de una audiencia mayor gracias a que su representación y estética era directa y fácilmente identificable. Sus propuestas calaron mejor en la memoria y conciencia colectiva.

Miguel González —Curador

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